Galeria RA

Durante años nos dijeron cómo debía verse la sensualidad.

Qué edad. Qué piel. Qué cuerpo. Qué talla.
Siempre desde afuera. Siempre con la mirada de otros.

Y aprendimos a juzgarnos con esos ojos ajenos.
A diseñar nuestra intimidad para una audiencia que nunca debió existir.

Las mujeres de esta galería tomaron otra decisión:
Mirarse a sí mismas.

Sin pedir permiso. Sin buscar aprobación.
Solo reconociendo que su cuerpo les pertenece.

Esto es lo que pasa cuando te atreves a habitarte
sin la mirada externa.

¿Estás lista para mirarte?

Te acompaño.